El Aboto, La Peor Decision
"Cuando tenÃa 19 años fui violada a punto de pistola, me sentà sucia, usada y robada de toda mi dignidad. Menos del uno por ciento de las mujeres que son violadas salen embarazadas, pero yo fui una de ellas. Primero me negaba a creerlo, pero mi cuerpo comenzó a sufrir cambios, y me di cuenta de que ya no podÃa ocultarlo por más tiempo: estaba embarazada. Pensé que tenÃa que haber un modo fácil para salir de eso.
Recién me habÃan entrevistado para una posición en un trabajo, pero más que el riesgo de perder el trabajo, me preocupaba el tener que dar a luz al hijo del hombre que me habÃa violado. Cuando mi hermana me sugirió el aborto me sonó como la solución perfecta. El aborto todavÃa era ilegal, pero mi hermana hizo los arreglos. Conocà a un hombre que me llevó a la oficina de un médico, pero éste me dijo que no me podÃa hacer el aborto porque tenÃa una infección tan fuerte en la garganta, que si me llegaba al útero podÃa morirme. Por lo tanto, me envió a mi casa y tuve que vivir con el hecho de que estaba embarazada y seguir adelante.
Más tarde me encontré un médico que me ayudó a ver que la vida es valiosa. Comencé a sentir amor y aceptación por mi bebé, especialmente después que lo sentà moverse. Me alegré por la nueva vida que llevaba dentro de mà y casi me olvidé de cómo habÃa comenzado.
Cuando finalmente se lo dije a mis padres, mi papá se horrorizó de que estuviera embarazada, especialmente de un violador. Otro médico nos puso en contacto con la Paternidad Planificada (Institución Internacional Anti-Vida), donde me dijeron que el aborto era ´la única solución´ y no me ofrecieron alternativas. Les creà cuando me dijeron que mi pesadilla pronto acabarÃa y que podrÃa continuar con mi vida después del aborto ´como si nada hubiera sucedido´- Mis padres me hicieron testificar ante el Fiscal sobre la violación para que pudiera tener un aborto legal, pero cuando éste fue aprobado ya yo tenÃa 22 semanas de embarazo y querÃa conservar a mi bebé. Sin embargo, sentà una terrible presión de todos, especialmente de mis padres, y al fin cedÃ. Me inyectaron una solución salina y 18 horas más tarde ... dà a luz a una pequeña bebita que estaba totalmente formada y era perfecta ... esperaba que comenzara a llorar y que estuviera viva.
Sentà un vacÃo que nadie puede llenar al descubrir que los efectos del aborto continuaron, mucho tiempo después que los recuerdos de la violación. Por los próximos tres años experimenté horribles depresiones y pesadillas. Por el contrario de todo lo que me habÃan dicho, era mucho más difÃcil lidiar con el aborto que con la violación. La violación fue un crimen terrible contra mÃ, una vÃctima inocente, el aborto fue la matanza de mi hijo inocente, y yo participé voluntariamente. Traté de convencerme a mà misma de que tenÃa una buena razón para abortar, después de todo habÃa sido violada, pero el dolor no me dejaba pensar sobre ésto".

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