Un hombre cansado del mundo, decidio irse a vivir a las montañas, lejos de la tecnologia, el smook y las malas noticias que presentaban a diario los medios de comunicación y que iban pasando de boca en boca por todas las personas en las conversaciones matutinas.
Desde el primer dia, sintio una paz enorme, solo escuchaba el sonido de la naturaleza y respiraba la frescura de la calma, aquel hombre se sintio tan feliz, aro la tierra, para cultivar su alimento, cuido a los animales y por las tardes al terminar, se retiraba a descansar en su hamaca, en la cual podia contemplar el horizonte placidamente, asi fue pasando el tiempo casi que con la misma rutina durante varios años, una mañana, despues de que ya se habia olvidado del mundo y que su vida ya estaba adaptada a la soledad, vio como otro hombre se acercaba, este, se sintio tenso y enfadado, no queria saber de nadie ni de nada, cuando aquel recien llegado se acerco, pregunto, puede invitarme a un pedazo de pan, es que vengo de muy lejos y tengo demasiada hambre y me siento debil. entonces le contesto, no, no tengo nada para ti, asi que puedes irte por donde vinistes. el hombre triste por la respuesta de aquel, continuo su camino y se perdio en el horizonte.
Pasaron varios años, hasta que un dia sintio temor de terminar sus dias tan solo y sin que nadie supiese de su existencia, por eso decidio partir hacia la ciudad y buscar a los suyos para que lo acompañaran en sus ultimos dias, mientras caminaba, vio a lo lejos una cabaña muy bonita, cerca de un lago, alli, habian unos niños que jugaban y gritaban felices, sintio nostalgia de escuchar aquellos sonidos que lo llevaron a los tiempos de su infancia, luego,se acerco y les pregunto, ¿donde estan sus padres?, ellos señalaron hacia la cabaña, el hombre, camino hacia alli, cuando esperanzado en encontrar a alguien que le ayudara a continuar su camino, cuando pregunto por alguien, aparecio una hermosa mujer de ojos claros y con una sonrisa amable que le pregunto, ¿que deseas buen hombre?, el contesto, solo estoy de paso, es que voy hacia la ciudad, pero estoy muy cansado y viejo, necesito descansar, usted me podria ayudar, ella, cariñosamente, tomo sus maletas y lo cojio de los brazos, llevandolo hacia un gran sillon dentro de la casa, en el cual le pidio que se sentara mientras ella iba y preparaba algo para que el comiera. el se sintio comodo por la hospitalidad de aquella mujer, paso un momento cuando aparecio de nuevo y lo invito a la mesa a el y a los niños. mientras comian, el hombre pregunto por el papa de los niños, ella con una mirada de tristeza le contesto: el, un dia se fue en busca de unas medicinas que necesitaba, nos pidio que esperaramos y tuviesemos paciencia, que el no hiba a tardar demasiado, pasaron muchos dias, meses y años, y hoy aun no sabemos nada de el, talvez murio, en busca de su medicina, en ese momento comenzo a llorar fuertemente, mientras aquellos niños solo agachaban la cabeza, era un a escena muy estremecedora, el pidio disculpas por lo sucedido y que a cambio de ello, queria acompañarla el resto de sus dias, para ayudar a apaciguar su dolor, ella muy amablemente acepto, y asi, aquel hombre se convirtio en parte de la casa y paso sus dias alli hasta su fin, rodeado de muy bellas personas que lo amaron y brindaron la mejor de las compañias.
Despues de que murio, se levanto de su cuerpo y mientras lo hacia vio que delante de el, habia un hombre, que lo miraba con tristeza, este le pregunto, quien eres, y el que alli estaba le respondio, soy aquel que un dia le negastes un pedazo de pan cuando estaba enfermo, sediento y casi muerto de hambre, luego de que me dijistes que no, camine en busca de mi familia, pero no alcance a llegar, no tuve mas fuerzas, asi perdi a mi familia la cual nunca supo mas de mi, el hombre aterrado por aquella confesion, salio corriendo lleno de remordimientos, ahora se encuentra en el final de su conciencia, en donde a cada instante escucha la voz del dolor por haber hecho tanto mal. para hacer el bien solo necesitamos de alguien que nos ayude a evitar el mal.



